NIIF 16 Tratamiento contable y tributario

Con la entrada en vigencia de la NIIF 16 el próximo 1 de enero de 2019, que constituye el nuevo enfoque de arrendamientos para las compañías del Grupo 1 en Colombia, se generan inquietudes en relación con el tratamiento contable y fiscal de los arrendamientos que anteriormente eran clasificados como operativos, por parte de los arrendatarios.

A manera de síntesis, el cambio más importante que propone la NIIF 16 para el arrendatario es unificar el tratamiento contable de los contratos que constituyen arrendamientos, mediante el reconocimiento y medición de activos (derechos de uso) y pasivos financieros provenientes del arrendamiento, principalmente equivalentes al valor presente de los pagos mínimos asociados con el contrato de acuerdo con su duración, y descontados usando una tasa de interés; por tanto, la aplicación del nuevo enfoque reemplaza, salvo determinadas excepciones, el gasto por arrendamiento operativo por gastos de depreciación y gastos por intereses.

Ahora bien, el art. 127-1 del Estatuto Tributario determina el tratamiento de los contratos de leasing, definiendo al “Arrendamiento financiero o leasing financiero, como aquel contrato que tiene por objeto la adquisición financiada de un activo”, y seguidamente involucrando las cinco características de diferenciación de arrendamientos financieros y operativos existentes en la NIC 17, las cuales giran alrededor de la noción de transferencia de los riesgos y beneficios inherentes a la propiedad de los activos.

El mencionado artículo establece para el arrendatario los siguientes tratamientos tributarios para fines de impuesto sobre la renta, de las dos clasificaciones de arrendamientos visibles:

Arrendamiento financiero

“Al inicio del contrato, el arrendatario deberá reconocer un activo y un pasivo por arrendamiento, que corresponde al valor presente de los cánones de arrendamientos, la opción de compra y el valor residual de garantía en caso de ser aplicable, calculado a la fecha de iniciación del contrato, y a la tasa pactada en el contrato. La suma registrada como pasivo por el arrendatario, debe coincidir con la registrada por el arrendador como activo por arrendamiento.

El valor registrado en el activo por el arrendatario, salvo la parte que corresponda al impuesto a las ventas que vaya a ser descontado o deducido, tendrá la naturaleza de activo el cual podrá ser amortizado o depreciado en los términos previstos en este estatuto como si el bien arrendado fuera de su propiedad.

Los cánones de arrendamiento causados a cargo del arrendatario, deberán descomponerse en la parte que corresponda a abono a capital y la parte que corresponda a intereses o costo financiero. La parte correspondiente a abonos de capital, se cargará directamente contra el pasivo registrado por el arrendatario, como un menor valor de éste. La parte de cada canon correspondiente a intereses o costo financiero, será un gasto deducible para el arrendatario sometido a las limitaciones para la deducción de intereses.

Al momento de ejercer la opción de compra, el valor pactado para tal fin se cargará contra el pasivo del arrendatario, debiendo quedar éste en ceros. Cualquier diferencia se ajustará como ingreso o gasto. En el evento en que el arrendatario no ejerza la opción de compra, se efectuarán los ajustes fiscales en el activo y en el pasivo, y cualquier diferencia que surja no tendrá efecto en el impuesto sobre la renta, siempre y cuando no haya generado un costo o gasto deducible, en tal caso se tratara como una recuperación de deducciones.”

Arrendamiento operativo

“El arrendatario reconocerá como un gasto deducible la totalidad del canon de arrendamiento realizado sin que deba reconocer como activo o pasivo suma alguna por el bien arrendado.”

A manera de conclusión, de acuerdo con las delimitaciones fiscales y contables que se han contextualizado, se puede extraer lo siguiente:
  1. Para el art. 127-1 del E.T. solamente son contratos de leasing o arrendamiento financiero aquellos que tienen por objeto la adquisición financiada de un activo, es decir, que aquellos que no concluyen contractualmente en una enajenación, no pueden ser considerados como arrendamientos financieros; por tanto, todos los demás contratos de arrendamiento son contemplados como arrendamientos operativos.
  2. Para los arrendamientos operativos, desde la perspectiva del arrendatario, no se permite fiscalmente un tratamiento similar al de un arrendamiento financiero, sino por el contrario los cánones en su totalidad se reconocen como gastos deducibles.
  3. Por tanto, las compañías en su aplicación de NIIF 16 a partir del 1 de enero de 2019 deben prepararse para mantener y controlar dos tipos de diferencias temporarias, generadoras de impuestos diferidos, provenientes de este rubro:

a. Diferencias temporarias por contratos de arrendamiento que no tienen por objeto la adquisición de un activo, pero que desde NIIF 16 son en esencia arrendamientos financieros; y

b. Diferencias temporarias provenientes de los activos y pasivos reconocidos para arrendamientos operativos siguiendo el enfoque contable de NIIF 16, pero que fiscalmente no existen como tales.